Columna: resurge el interés científico y comercial por el cuidado de los suelos

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El suelo es un actor principal en las actividades agrícolas. Sin embargo, su importancia va más allá al punto de ser fundamental para la vida en el planeta y un sin número de actividades humanas. De allí que el mundo científico por años haya puesto su interés en comprender una multitud de aspectos ligados al suelo. Al mismo tiempo, las actividades productivas ligadas al suelo han observado el progreso de las ciencias y han adaptado sus procedimientos de acuerdo a los nuevos conocimientos (Wani et al., 2016)⁠.

Cuidar el suelo es fundamental para la vida a la vez que resulta ser un buen negocio

En ocasiones, especialmente cuando se habla de trabajar la tierra, las actividades económicas ligadas al suelo pueden ser consideradas poco glamorosas y ser menospreciadas en favor de otras actividades productivas o comerciales. Sin embargo, son los suelos los que sustentan la mayoría de los negocios de una u otra forma. El suelo es vital para las actividades que usan plantas o productos animales como insumos. Entre estas se incluyen las grandes industrias productoras de alimentos, vestuario, medicamentos y, cada vez más, energía. Un paso más allá han ido muchos productores agrícolas de EEUU con su campaña “my job depends on ag”, donde llaman a toda la población a analizar como cada una de nuestras vidas día a día depende de la actividad agrícola.

Como parte del escenario empresarial mundial, en el foro económico 2017 se identificaron la escasez de agua, los desastres naturales, los eventos climáticos extremos y el cambio climático global dentro de los mayores riesgos para la economía mundial. Esto resulta interesante de destacar ya que el suelo tiene una importancia transversal a cada una de las temáticas mencionadas. Así lo hace ver un interesante artículo, que aquí revisamos en parte, publicado hace unas semanas en la revista Nature (Davies, 2017).

Para comenzar, la escasez de agua es un fenómeno que se está viviendo en muchos lugares del mundo y Chile no está ajeno. Esto es una problemática nacional que afecta a personas y empresas. El actor más importante en este aspecto es la agricultura, que es responsable de la utilización del 75% del agua. Pues bien, los suelos compactados, erosionados o despojados de materia orgánica sencillamente retienen menos agua. Esto tiene como consecuencia un aumento en la probabilidad de inundaciones, el impacto de las sequías, y la demanda por agua. Además, la falta o el exceso de agua daña la productividad a la vez que aumenta el riesgo de las inversiones.

En relación a los fenómenos climáticos repentinos, desastres naturales y el calentamiento global, el suelo también tiene un rol muy importante. El suelo, junto a la vida que alberga, es una de las reservas más grande de carbono del planeta y como tal puede tener un gran impacto en la liberación de gases de invernadero en respuesta al calentamiento global. Más en detalle, recientemente se ha demostrado que el calentamiento global disminuiría la capacidad de almacenaje de carbono en el suelo liberándose este principalmente como dióxido de carbono a la atmósfera lo que, en un círculo vicioso, contribuye a empeorar el calentamiento global (Hicks Pries et al., 2017). Por lo tanto, los efectos dañinos sobre la infraestructura y la producción causados por los eventos climáticos violentos y los desastres naturales asociados al calentamiento global podrían ser mitigados implementando estrategias de conservación o recuperación de suelos. Esto es una tarea de gran envergadura, pero existen muchas acciones, grandes y pequeñas, que personas, empresas y gobiernos pueden adoptar con un beneficio propio y para la sociedad (Davies, 2017)⁠.

El bienestar de los suelos es fundamental para la salud humana

La relevancia que ha tomado el estudio del suelo para la salud humana se puede apreciar por el explosivo aumento en el número de publicaciones científicas registradas en área de la biomedicina a partir del año 2000. De acuerdo a las estadísticas generadas por el sitio de la librería nacional de medicina del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos pubmed.org, que principalmente agrupa los artículos científicos relacionados a las ciencias biomédicas, en el año 2000 se registraron solamente 2223 artículos científicos relacionados a los suelos, mientras que en el año 2016 se registraron 10973 artículos en esta área. Entre los artículos más recientes destacan los que abordan el rol de los microorganismos del suelo para el crecimiento de las plantas, la bioremediación de suelos contaminados, la ecología de las comunidades microbianas del suelo y la importancia del suelo para la mitigación del cambio climático. Mencionados así, estos aspectos pueden parecer un poco alejados de lo que implica la salud humana, sin embargo, invariablemente todos estos estudios del suelo tienen algún impacto para la salud humana de forma directa o indirecta.

En lo social, la escasez de agua derivada de la degradación del suelo tiene una repercusión dramática en los poblados rurales. Sin agua, allí la sociedad se fragmenta, las personas abandonan sus poblados por la ciudad dejando de lado sus actividades productivas, sometiéndose la presión de tener que adaptarse o teniendo que vivir una vida precaria con consecuencias para la salud personal y el bienestar social. Así mismo, las consecuencias que trae el calentamiento global asociadas a eventos climáticos o desastres naturales pueden ser nefastas para la salud de la población. De proceder dejando de lado el cuidado del suelo, como se ha mencionado, el cambio climático puede empeorar afectando la seguridad alimentaria de la población. Como hemos compartido en un artículo anterior, la producción de alimentos ya está siendo afectada por el clima amenazando con caer a los niveles de los años ochenta en las próximas décadas (Liang et al., 2017)⁠. Obviamente, el suelo también tiene un rol directo en el mantenimiento de los ecosistemas y la productividad agrícola lo que no debiese dejarse de lado de cara al gran crecimiento que se proyecta para la población mundial y la demanda de alimentos.

Referencias

Davies, J. (2017). The business case for soil. Nature 543, 309–311. http://www.nature.com/news/the-business-case-for-soil-1.21623

Hicks Pries, C.E., Castanha, C., Porras, R.C., and Torn, M.S. (2017). The whole-soil carbon flux in response to warming. Science (80-. ). 355. http://science.sciencemag.org/content/355/6332/1420

Liang, X.-Z., Wu, Y., Chambers, R.G., Schmoldt, D.L., Gao, W., Liu, C., Liu, Y.-A., Sun, C., and Kennedy, J.A. (2017). Determining climate effects on US total agricultural productivity. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 201615922. http://www.pnas.org/content/114/12/E2285.full

Wani, S.A., Chand, S., Wani, M.A., Ramzan, M., and Hakeem, K.R. (2016). Soil Science: Agricultural and Environmental Prospectives (Cham: Springer International Publishing). http://www.springer.com/us/book/9783319344492

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